Con gran tristeza leo en diversos medios que el grupo denominado “Esglesia plural” pretende aprovechar la visita del Papa a Barcelona para lanzar “campañas y acciones” destinadas a cuestionar su Ministerio Petrino. “Recibirán al Papa con un rezo para que pierda poder”, según informa hoy el Periódico de Cataluña. O sea, que rezarán para que Cristo Jesús reconsidere las palabras que le dijo a Pedro: “Tú eres Pedro… Te daré las llaves del Reino de los Cielos…” (Mt 16, 16-18). Y es que, según ellos, el papado «no es un hecho inamovible e incuestionable»; dicho de otro modo: que el Señor “se pasó cuatro pueblos” al afirmar que la Iglesia permanecería en pie siempre, sobre la piedra del Primero entre los apóstoles.
¿Tanto molesta el Papa a una “esglesia” que se dice plural? ¿Dónde está, pues, la pluralidad de este grupo? ¿en su absoluta singularidad, que no originalidad? Porque las razones que esgrimen para justificar su “pataleo” ante la visita de Benedicto XVI a la preciosa Ciudad Condal son tan sumamente manidas, hasta la saciedad repetidas y “requete-escuchadas”, que no me explico cómo no se cansan. Que si la estructura jerárquica de la Iglesia ha sido fruto de la evolución de la historia, que si el Papa es muy mayor, que si hay que democratizar la Iglesia… ¡siempre las mismas cuestiones! No progresan mucho éstos que se denominan progresistas.
“Esglesia plural”. Ni plural, porque no admiten a nadie que no piense como ellos, ni Iglesia, porque al primero que no admiten es al Papa. Y que no nos acusen a los demás de “demonizarlos, perseguirlos y conminarlos a dejar la Iglesia”, porque son ellos los que se autoexcluyen.
¿La Iglesia es plural? Por supuesto. Yo soy el primero aplicarle este adjetivo; pero sin olvidar los cuatro adjetivos que le anteceden, porque si no, te quedas sin sustantivo. Si la Iglesia no es una, santa, católica y apostólica, tampoco podría ser plural porque, sencillamente, no habría Iglesia.
La Iglesia es una, santa, católica, apostólica... y plural. De acuerdo. Porque dentro de la única Iglesia que Cristo fundó – santa, por tanto – que está guiada por el sucesor de Pedro y se extiende por todo el orbe – católica – conservando la misma e íntegra fe de los apóstoles, hay mucha pluralidad: una incontable diversidad de carismas, vocaciones y ministerios que convergen en otro sustantivo, inseparable del de Iglesia: comunión. Así y sólo así, la diversidad no se opone al concepto de Iglesia. La Iglesia es Comunión y su unidad, santidad, catolicidad, apostolicidad y, con ellas, su pluralidad, convergen en la Comunión (con Dios y entre sus miembros).
Ahora bien, si el adjetivo “plural” queda convertido en martillo demoledor de la unidad de la Iglesia (unidad en la fe, en la celebración y en la moral) y de la comunión en torno al Sucesor de Pedro, nos quedamos sin Iglesia, convertidos en un grupo de amigos en lo que todo vale. Y eso no es lo que Cristo fundó.
El Papa es el garante, tanto de la unidad, como de la diversidad, porque su ministerio está al servicio de la Comunión. Unidad en la diversidad. Por tanto, pluralidad sí, pero siempre que se conserve – fortaleciéndose así – la unidad y la comunión. La Iglesia es de Cristo, no mía ni tuya, ni tampoco del Papa, que no puede cambiar nada de lo que Cristo bien claro dejó.
Sin Comunión no puede haber Iglesia. Sin Comunión con el Sucesor de Pedro, puedo denominarme todo lo plural que quiera, pero me he quedado sin (lo) sustantivo: ser Iglesia. No me excluye nadie, me autoexcluyo yo.
Afortunadamente, como hace unos días declaraba el Cardenal Martínez Sistach, se prevé que la visita sea todo un éxito, con multitudinarias celebraciones que mostrarán una vez más la unidad y la pluralidad de la Iglesia. También la pluralidad eclesial de vocaciones, ministerios y carismas estará con el Papa. En los actos paralelos ¿quién estará?


Hola: Que tristeza me da saber como ciertos grupos no respetan al Santo Padre, y además consideran cambiar la imagen del mismo! para
ResponderSuprimirqué, con que finalidad?
Dios, solo nos queda orar para que estas personas abran sus corazones, y se den cuenta
de la magnitud de sus obras.
Bendiciones
Estarán los de siempre, los que no pueden soportar una Iglesia plural y rica, una Iglesia con un Papa capaz de lanzar una mirada lúcida sobre esta sociedad y, en su ancianidad, ponerse al servicio de todos para que la Iglesia regrese a sus orígenes, un Papa sabio, abierto y tolerante. Con él estaremos todos, en persona o en espíritu. Y, contra él, los enemigos de siempre o el enemigo de siempre y que ya ha sido vencido y derrotado.
ResponderSuprimirTotalmente de acuerdo con lo que dices, Fernando. Muy bueno tu comentario.
ResponderSuprimirTampoco entiendo yo, Grissy, la postura de estas personas, porque parece que viven siempre amargados. Y es que si no se prueba y se vive el gozo de la comunión eclesial, se cae en la continua y triste queja absurda.