jueves 14 de octubre de 2010

La fe de los mineros chilenos

Escribo con especial emoción, pues el testimonio de los mineros atrapados durante más de dos meses en las profundidades de la tierra y ahora felizmente rescatados, ha sido de principio a fin un auténtico canto a la vida y un impresionante ejemplo de fe y de esperanza.
Transcribo algunos de los comentarios que han ido haciendo loss periodistas, en directo, mientras los mineros iban llegando a la superficie:
“Esteban se pone de rodillas y da gracias a Dios. Está muy emocionado.”
“Darío también se arrodilla y da gracias antes de saludar a su mujer.”
“Los mineros llevan una camiseta que en la parte delantera lleva el lema “Gracias, Señor” y en la trasera la cita “son suyas las profundidades de la tierra, son suyas las cumbres de los montes. A Él la gloria y el honor”.
Aquí no hay trampa ni cartón. Al filo de la muerte es donde se prueba la verdadera fe y el sincero agradecimiento, cuando uno se devuelto a la vida.
La fe de los mineros atrapados fue conocida desde el comienzo de su enterramiento cuando los treinta y tres hombres improvisaron un altar y pidieron que les enviasen desde la superficie imágenes religiosas. Hasta el mismo presidente chileno “instaló una imagen de San Lorenzo, patrono de los mineros, en el palacio presidencial, junto con treinta y dos banderas chilenas y una boliviana, que representan a los trabajadores atrapados desde el cinco de agosto” (tomado de www.aciprensa.com)
Posteriormente, el Papa Benedicto XVI les envió unos rosarios bendecidos, signo elocuente de las miles de oraciones que por ellos se estaban elevando a Dios, por medio de María.
El testimonio de muchos de los familiares también ha sido un canto de fe en Dios y de agradecimiento por el don la vida. Me impresionó mucho la frase pronunciada ante los medios por una mujer que dijo que no era suficiente toda la vida que viviera para darle gracias a los que han hecho posible el rescate de su ser querido. Y es que la fe también ha sostenido a los familiares, que ahora se muestran agradecidos. Hace sólo unos minutos leía lo que ahora transcribo: "En el campamento, la familia Ávalos, canta y ora en círculo. "Estoy muy feliz, ha sido una bendición de Dios. Ojalá sus compañeros estén tranquilos abajo esperando", manifestó Alberto Ávalos. Otro familiar veía en el rescate la imagen de un parto, de un dar a luz, de la madre Tierra. Y es que la fe en Dios y la vida que viene de Dios, van de la mano.
Hay que dar muchas gracias a Dios por el rescate de estos hombres, pero también y sobre todo, porque ellos nos han dado un impagable testimonio de fe y de esperanza a los que tantas veces no sabemos valorar el don de la vida. En un mundo que muchas veces alardea de su autosuficiencia y progreso al margen de Dios, estos sencillos trabajadores que han pasado tanto tiempo en la oscuridad, han sido para todos una auténtica luz.

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